viernes, 19 de octubre de 2007

Capitulo 5: Expulsado del Wizengamot

Jaliet se había despertado temprano aquella mañana. Septiembre había dado paso a los vientos fríos y a las nubes grises, aunque de ves en cuando se sentía el calor de un tímido rayo de sol.

La Sala Común ya estaba repleta de alumnos cuando Jaliet bajó a ella, Lenore se encontraba en una esquina hablando con otras chicas, y cuando las divisó, se acercó a ellas.

- Hola chicas – saludó Jaliet haciendo una reverencia.

- ¡Oh!, Jaliet – dijo Lenore con alegría – pasaste buena noche.

- Excelente; aunque ahora que ceo tanta belleza junta pues estoy mucho mejor. – al decir esto, las amigas de Lenore se sonrojaron y una sonrisita tonta comenzó a aparecer en sus labios – Me preguntaba si habías visto a Arwën.

- Hoy salió muy temprano; no me dijo donde iba – contestó Lenore

- Ya veo

Una de las chicas se acercó a Lenore y le susurró algo al oído; acto seguido, Lenore puso cara de resignación hacia su amiga y se volvió hacia Jaliet.

- ¿Quieres bajar a desayunar con nosotras?

- Se los agradezco mucho chicas, pero no puedo aceptar su invitación en estos momentos, hay algunas cosas que debo hacer, si me disculpan. – Jaliet salió de la Sala Común y la puerta se cerró tras él dejando a las amigas de Lenore un tanto decepcionadas.

Jaliet comenzó su camino hacia el Gran Salón, saludando a todo aquel que lo observaba por los corredores o que se volteaba solo para mirarlo.

- Gozando de tu popularidad – dijo una voz familiar. Cuando Jaliet se detuvo a observar de quien se trataba, vio a Arwën apoyada en una de las paredes del vestíbulo - ¡oh!, siento haber sido tan dura contigo…o acaso esperabas que también me pusiera a babear por ti.

- No lo se. – dijo Jaliet acercándose a Arwën y tomándole la cara – Que lastima que el sarcasmo venga acompañado de una cara tan bonita - y se fue hacia el Gran Salón sin decir nada más.

En el Gran Salón las cosas siguieron igual, todos se ponían de pie para ver a Jaliet, y a él le encantaba ser el centro de atención.

El desayuno transcurrió tranquilo hasta que comenzaron a ser repartidos los nuevos horarios de clase.

- Quiero que más tarde – dijo Flitwick cuando le entregó su horario a Jaliet, el cual estaba en blanco – vaya al despacho del director y hable con él sobre su horario – y se marcho.

- Alguien sabe – preguntó Jaliet – dónde está el despacho de Dumbledore.

- Arwën sabe – expresó Lenore, quien acababa de acercarse a ello luego de dejar a sus amigas solas al otro extremo de la mesa – siempre va a visitar a Dumbledore. Verdad, Arwën.

Arwën miró a Jaliet por un momento y este tuvo la sensación de haber visto algo que de verdad era imposible que sucediera. Los ojos de Arwën, que eran de un hermoso color verde, se habían vuelto grises por un momento, casi plateados o esa fue la impresión que le causó a Jaliet.

- No seré yo quien te lleve a ver a Dumbledore – dijo Arwën quitando su mirada del chico – debo ir a clases. Además, creo que ya enviaron a alguien para que te acompañe.

- Strangerdestiny,– dijo McGonagall; al parecer Arwën la había visto acercarse hacia la mesa – el profesor Dumbledore quiere verte en su despacho. Acompáñame por favor. Jaliet se puso de pie y siguió a McGonagall a través de las mesas hasta que salieron del Gran Salón y se perdieron de vista.

- Bien, - le dijo Arwën a su amiga mientras se colocaba de pie – nuestra primera clase es en media hora más, pero debo hacer algo antes, así que nos vemos luego – y se marcho, salió del Gran Salón al igual que habían hecho Jaliet y McGonagall, con la diferencia de que ellos se había dirigido hacia las escaleras de mármol y Arwën se encamino hacia los terrenos del castillo.

El día estaba un tanto frío, pero hermoso. El viento mecía suavemente las copas de los árboles y agitaba la superficie del lago. Arwën caminó hasta que divisó la cabaña que estaba en las inmediaciones del bosque prohibido, se acercó hasta ella y golpeó la desgastada puerta de madera. Una figura inmensa abrió la puerta, tenía la barba y el cabello negros y enmarañados, vestía un gran abrigo de piel de topo y unos enormes zapatos de cuero.

- Buenos días, Hagrid – saludó Arwën

- Eras tú, pasa…me alegra que llegaras. - la chica ingresó ala cabaña y cerró la puerta tras ella. Fang, el perro jabalinero de Hagrid, saltó para saludarla – Hoy comienzas las clases, ¿no? – dijo Hagrid mientras sacaba la tetera del fuego.

- Así es

- Y en tu horario no….bueno…ya sabes.

- No he tomado tu asignatura si a eso te referías; vamos Hagrid, sabes que no puedo…sería muy peligroso.

- Pero te entiendes tan bien con ellas

- Es por eso mismo que no puedo, te imaginas si alguien más, además de ti, Dumbledore, Lenore y algunos de los profesores saben mi secreto; no les parecería raro que las criaturas mágicas se lleven tan bien conmigo. Olvídalo, puedo ayudarte cuando quieras, pero no voy a tomas tu materia.

- Ho…está bien.

- Dime por qué me mandaste llamar.

- Tenemos un problema con uno de los cocho bicornios; la noche pasada salí a dar un paseo por el bosque y…

- ¿Vas a dar paseos al bosque…de noche? – preguntó Arwën inquisitivamente.

- Ho, de acuerdo, fui a ver si podía hacer entrar en razón a los malditos centauros, desde que llegaste aquí el año pasado se han vuelto muy irritantes.

- Eso ya lo teníamos en cuenta

- Bueno, - continuó Hagrid – que decía…si…la noche pasada fui al bosque y lo encontré herido, sangraba mucho…lo tuve que sacrificar. Algo está en el bosque atacando a los bicornios.

Arwën se quedo pensando en ello un rato. Según sabía, y podía estar segura de eso, en el bosque lo había nada tan poderoso capas de matar a un bicornio, además los centauros, por mucho resentimiento que tuvieran, le hubiesen dicho a Hagrid si veían algo extraño en el bosque.

- ¿Ha habido mas ataques además de este? – preguntó la muchacha

- bueno, la semana pasada murieron muchos cuervos y el mes anterior perdí un par de mis gallinas de fuego.

- Recuerdas en que fecha sucedió exactamente.

- Si….eh….fue como en estos días – Arwën se puso de pie y comenzó a caminar concentrada en lo que su mente comenzaba a formular.

- Tengo una idea de qué pudo haber sucedido, pero necesito hablar con Dumbledore sobre ello. Hagrid, lo siento, pero debo irme… la clase está por comenzar y no quiero llegar tarde. – y sin decir más salió de la cabaña dejando a Hagrid tan sorprendido como molesto.

Cuando llegó al aula de transformaciones, la profesora McGonagall estaba por cerrar la puerta.

- Llega tarde, señorita D’Elenya

- Lo se y lo siento – dijo Arwën como disculpa

- Entre y siéntese.

Arwën obedeció y tomó asiento frente a un escritorio vacío. Su amiga Lenore se encontraba tres asientos más adelante y le hizo una seña con la mano para saludarla, Arwën respondió con una sonrisa.

- Muy bien – comenzó a decir McGonagall – supongo que todos ya saben que como este es su ultimo año en Hogwarts los E.X.T.A.S.I.S se les vendrán encima. Es mi obligación decirles que las pruebas para ingresar a la carrera que quieran seguir luego de terminar el colegio, sea cual sea, son de alta dificultad, así que espero que en mi asignatura todos obtengan buenos resultados. – McGonagall guardó silencio cuando escuchó que golpeaban a la puerta del aula y que luego Dumbledore ingresaba en ella.

- Espero no interrumpir nada, profesora McGonagall, y si es así le ruego me disculpe.

- Profesor Dumbledore, que sorpresa.

- Quiero saber, Minerva, si me permites estar en tu clase; tengo un muchacho que necesita saber que materias quiere cursar – Dumbledore se hizo a un lado y dejó pasar a Jaliet, quien iba detrás de él.

- Ya veo. Será un placer tenerlo en mi clase, profesor Dumbledore.

- Excelente – dijo feliz Dumbledore. Él y Jaliet ingresaron y cerraron la puerta. Tomaron asiento en la última fila y se quedaron en completo silencio.

- Muy bien – dijo McGonagall retomando el hilo de su conversación – como les decía; las fechas para sus E.X.T.A.S.I.S serán publicadas antes de las vacaciones de navidad, así tendrán mucho tiempo para prepararse. Se de algunos que el año pasado tuvieron excelentes resultados en mi materia y en muchas otras. – los ojos de McGonagall y del propio Dumbledore se centraron en Arwën – bueno, hoy comenzaremos a ver las transformaciones humanas.

“Como todos saben, es muy complicado transformar un objeto a otro y convertir a humanos en otra cosa o incluso en otra persona, es algo muy complicado…muy difícil. Todo radica en…”

La clase transcurrió en la más absoluta calma, McGonagall estuvo toda la clase hablando sobre la teoría de la transformación humana y les prometió que la próxima clase podrían comenzar a practicarla.

- Una clase estupenda, Minerva, - dijo Dumbledore mientras todos salían del aula – yo no habría podido hacerla mejor. Ahora, creo que…

- Profesor – dijo Arwën interrumpiendo la conversación – necesito hablar con usted…es urgente.

- Así lo veo – dijo Dumbledore – dudo que nos hubieras interrumpido si no lo fuera. Si nos disculpan un momento, profesora McGonagall, señor Strangerdestiny. – pero Dumbledore no había dado ni dos pasos cuando algo extraño sucedió. Un fuerte estruendo proveniente del primer piso, en le vestíbulo.

- ¡¿Qué fue eso, Albus?!

Boooooooooom!, sonó nuevamente, como una explosión. Dumbledore salió corriendo del aula de transformaciones mientras Jaliet, Arwën y McGonagall iban tras él.

Los gritos se hacían más y mas fuertes mientras se iban acercando al vestíbulo. Booom!. Jaliet se agachó justo a tiempo para que la cabeza de una de las estatuas no le golpeara en la cara y cuando se volteó para ver quien se la había lanzado vio con asombro que…

- ¡¡ALTOOOO!! – gritó Dumbledore para hacerse oír entre los gritos de todos los alumnos que se encontraban en el vestíbulo.

- ¡¡Usted, usted le metió cosas en la cabeza a mi hijo!!

- Papá….¿qué haces aquí? – preguntó Jaliet bajando las escaleras y enfrentándose de frente a Billius, su padre.

- Nos enteramos que te habías ido a casa de Esmeralda, en España. No te dije que no quería que la vieras, ¡¡no te lo dije!!

- ¿Cómo te enteraste de eso?

- ¡¡Da igual como me entere!!

- ¿Cómo supiste que estaba en Hogwarts?

- Una estúpida chiquilla Muggle me lo contó cuando fui a reclamarle a esa defiende Muggles de mi hermana.

- ¡¿Qué?!

- Le pregunte donde estabas a esa sucia chiquilla y me dijo que te habías venido a estudiar a este país. ¡¡¡Crees que soy idiota!!!

- Tal vez – dijo Jaliet de manera sarcástica y con un tono desafiante.

- ¡¡¡No me hables así chiquillo. Y usted tiene toda la culpa, Dumbledore!!!

- Es un placer para mi también el verlo, Billius – saludó Dumbledore con cortesía

- Tú – dijo Billius dirigiéndose a su hijo – te vuelves a casa conmigo

- ¡No me pienso ir contigo! – le discutió Jaliet – yo me quedo en Hogwarts; además tú me expulsaste de ese lugar al que le dices casa.

- ¡¡¡Esto es el colmo!!! – escupió Billius – ¡¡Soy tu padre y te ordeno que…!!

- ¡¡Tú no tienes el derecho de ordenarme nada!!

- ¡¡Pues te vendrás conmigo aunque sea a la fuerza!!. ¡Inmobilus! – pero el hechizo que Billius había lanzado contra su hijo falló y le dio de lleno a un alumno de sexto año de Hufflepuff.

Jaliet sacó su varita y apuntó con ella al pecho de su padre.

- ¡¡Vete de aquí ahora mismo!! – le ordenó el muchacho con ira.

- ¡¡No te atrevas a atacarme maldito chiquillo!!. Veo que ya han conseguido lavarte el cerebro en este maldito colegio, pero no te saldrás con la tuya Dumbledore, ¡¡ME OISTE!!

- ¡¡CALLATE!! – gritó Jaliet – ya me tienes harto. ¡Stup…! – pero no pudo terminar el conjuro que quería lanzar contra su progenitor

- Detente Jaliet – dijo Dumbledore. Sus ojos centellaban de rabia – baja la varita. – Jaliet obedeció y la guardó dentro de su túnica – He tenido bastante paciencia con usted, Billius; pero creo que esto ya es suficiente.

“Puedo aceptar que irrumpa en Hogwarts y haga todo un escándalo, pero no voy a permitirle que ataque a mis estudiantes. Su hijo se quedara aquí porque es así como él lo quiere y ya tiene edad suficiente para tomar sus propias decisiones. En lo que a su conducta concierne… le pido que no vuelva mañana a su trabajo, le llegará a su casa una notificación donde se le dejara constancia de haber sido relevado de su cargo en el Wizengamot; un comportamiento como el que tuvo hoy no puede ser aceptado bajo ningún motivo.

Hagrid, acompaña al señor fuera de los terrenos del Castillo. Buenas tardes”.

Hagrid tomó a Billius por el cuello de la túnica y lo sacó del vestíbulo; Jaliet iba tras él.

- Profesora McGonagall, lleve al señor William al ala de la enfermería – pidió Dumbledore señalando con la cabeza al chico de Hufflepuff que había sido atacado por error – Ahora, señorita D’Elenya, si gusta acompañarme a mi despacho. – y comenzaron a subir las escaleras con dirección al despacho de Dumbledore.



6 comentarios:

Devil Katy dijo...

wooow nathy, muy buen capítulo!! se esta poniendo super interesante :D

saludos!!!

yizu dijo...

OoO!!!! quiero mas!!! >w< esta muy buenoo!!! estaba esperando este capitulo... n_n el capitulo de mi fics ya se viene nos vemos!

jaliet dijo...

wenaaaaa, hagamos pronto el otro XDD

besos!

Diantres dijo...

pucha todos leen, ahajja a mi me da paha ademas no casho na de HP.


de todas formas.. puedo hacer un cameo en el fanfic?

will09 dijo...

Que buen fic!! pero ya llevas tiempo sin actualizar, ojala que añadas otro capitulo pronto, xq enancha.

Anónimo dijo...

hola, porque no has continuado?

lei este fic por primera vez mas o menos en el 2009 y aun esta en mi mente y no me deja

por favor continua o dime si lo hiciste en otro blog

gracias

mi correo es Kam-94@hotmail.com